Crítica de la nueva película de terror producida por Blumhouse, dirigida por Bryce McGuire y protagonizada por Wyat Russell y Kerry Condon. Llega a nuestras salas el 9 de febrero.
SINOPSIS
Ray Waller, una estrella del béisbol obligada a retirarse prematuramente a causa de una enfermedad degenerativa, se muda a una nueva casa con su esposa Eve, su hija adolescente Izzy y su hijo pequeño Elliot. Con la esperanza secreta de recuperarse y volver al deporte profesional, Ray convence a Eve de que la fabulosa piscina del jardín de su nuevo hogar será divertida para los niños y le servirá a él como terapia física. Pero un oscuro secreto del pasado de la casa desatará una fuerza malévola que arrastrará a toda la familia a las insondables profundidades del terror más asfixiante.
CRÍTICA
La nueva producción de Blumhouse, para lo bueno y para lo malo. Cuenta con todos esos elementos de los que podrían disfrutar los fans de esta productora aunque no la destacaría como una de sus mejores cintas. A pesar de su presupuesto ajustado, cuenta con un nivel de producción notable y que podrá causarnos más de un susto desenfadado y divertido. No inventa nada nuevo dentro del género, pero tampoco creo que esa sea la pretensión de un producto de este tipo, que solo busca divertir al espectador durante su ajustado tiempo de metraje.
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